Quinta Palabra
بِسْمِ اللّهِ الرّحْمنِ الرّحِيمِ
اِنَّ اللّهَ مَعَ الَّذِينَ اتَّقَوْا وَالَّذِينَ هُمْ مُحْسِنُوَن
En Nombre de Allah, Clemente y Misericordioso.
“Es cierto que Allah está con los que Le
temen y con los que hacen el bien”. (Corán16: 128)
Si
quieres saber que el hacer las oraciones y alejarse de los pecados constituyen
el verdadero trabajo del ser humano y es un resultado natural que va con la
naturaleza innata del hombre, entonces contempla este relato corto y escúchalo:
Una
vez, en un tiempo de movilización general había dos soldados; uno era
entrenado para cumplir con sus tareas y el otro no lo era. El primero se
preocupaba del entrenamiento y los asuntos de la lucha y nunca pensaba en cosas
propias como por ejemplo la comida y el sustento. El sabía que este punto no
era de sus facultades, pues su vida, comida, curación de enfermedades y otros
asuntos más eran de los deberes del estado. Su única preocupación tenía que ser
nada más que entrenar sin dejar de lado sus labores habituales, como por
ejemplo: Cocinar, lavar sus utensilios y lo demás. Si alguien le preguntara al
verle hacer este:
- ¿Qué
haces?
-
Él
respondía: Realizo voluntariamente ciertas tareas del estado, pero no dice:
Estoy ganándome la vida.
En
cuanto al otro soldado, aquél que no cumplía con sus deberes, no se
entrenaba, tampoco daba importancia a la guerra y decía: Esto es deber del
estado y no es mío, gastaba su tiempo en los asuntos de su vida y dejaba las
filas del ejército para frecuentar el mercado para comprar y vender. Un día, su
amigo bien educado le dijo:
-
¡Hermano!; Tu deber original es entrenarte para estar preparado para la guerra
y por esto estás aquí. Confía en el sultán en lo relacionado con tu sustento,
él no te va a dejar hambriento, pues es su tarea principal. Además, eres
limitado y pobre, no puedes solo hacerte cargo de tus propias cosas; encima de
todo esto, nos encontramos en tiempo de mobilización general y en el campo de
la guerra. Temo por ti, pues tal vez te consideren desobediente y te castigen
duramente.
Estamos frente a dos profesiones: Uno es la del sultán. A vezes nosotros
hacemos su deber fatiga y él nos alimenta. El otro es nuestra propia profesión
que es: Entrenarse y estar listos para la guerra. El sultán nos facilitará
todo para aquello”.
¡Hermano!, Te das cuenta qué pasaría al soldado despreocupado si no diese
importancia a los consejos de su homólogo. ¡Cuánto perdería y estaría en
peligro!
¡ Oh,
perezoso alma mía!, El campo de la batalla es la vida mundana y el ejército
dividido en falanges representa a las generaciones y este falange es la misma
sociedad musulmana contemporánea. Los dos soldados representan a dos clases de
musulmanes: Uno que es conocedor de Allah, cumplidor con
Él
mismo y totalmente alejado de los pecados. Es un musulmán bueno, lucha en
contra de sí mismo y del demonio para no caerse en los pecados. El Otro, sin
embargo, es el hombre perdido que corre tras su sustento llegando a acusar al
verdadero Otorgador. En pro de obtener su sustento, deja de cumplir con sus
obligaciones religiosas y cae en pecados. En cuanto al entrenamiento que hemos
mencionado, se refiere a la adoración a Allah encabezada por la oración. La
guerra es representación de la lucha interna del ser humano para vencer su
capricho y alejarse por completo de las maldades y resistir frente al demonio
sea genio o humano para salvar su corazón y espíritu de la perdición. Las dos
profesiones son, Uno: Dar la vida y cuidarla. Otro: La adoración a Quien nos
otorgó la vida, pedirle y confiar en
Él.
Ciertamente Aquél que nos dio la vida, hizo la vida perfectamente como un
milagro y es como un símbolo sorprendente de un poderío divino;
Él
mismo es Él
que cuida de nuestra vida y le otorga su sustento. ¿Quiere que te dé un
argumento de lo que planteo? El animal más débil y perezoso recibe el mejor y
más apreciable sustento (Como los peces y gusanos de frutas) y el menos poderoso
come el mejor sustento( como los niños y pequeños).
Para
comprender que el asunto del sustento lícito no está sujeto a la fuerza, sino a
la debilidad, es suficiente hacer comparación entre los peces y los zorros;
entre los pequeños que no poseen fuerza alguna y las fieras feroces y por último
entre los árboles y los animales que corren. La persona que deja su oración por
preocuparse de la busca del sustento es igual al soldado que deja su
entrenamiento y su trinchera para ir vagando por los mercados. Pero el que hace
su oración sin dejar de buscar su sustento, sino lo busca en la gran cocina del
Generoso y Otorgador, está realmente lleno de hombría y también está en
adoración a Allah. Además, la naturaleza innata del ser humano y lo que Allah
puso en él de asuntos espirituales reflejan que el ser humano es creado para la
adoración a Allah. Lo que el hombre desarrolla en su vida gracias a las
fuerzas otorgadas a él—por Allah—ni siquiera lo lleva a categoría de un
pájaro—que disfruta la vida mejor que el hombre, pero este hombre es el sultán
del mundo siempre y cuando cumpla con Allah y Le adore.
Y
entonces, ¡Alma Mía!, Si tú ves que la vida mundana es el objetivo de la
existencia y gastas toda tu fuerza para este proyecto, entonces seguirás siendo
más empequeñecida que cualquier pájaro. Pero si la Otra Vida es el objetivo y
tomas la vida terrestre como medio y campo de cultivo—de buenas acciones—serás,
entonces, el señor de los vivos y un siervo sumiso ante la generosidad del
Creador y serás también como distinguido huésped en este mundo.
Tienes, pues dos caminos a elegir, vea cuál elegirás. Pida a Allah, el
Misericordioso que te guíe y que te otorgue éxito.